La paloma

 

No hay mejor medicina que tener pensamientos alegres.
Cuando se pierde el ánimo, todo el cuerpo se enferma.

 

No hace mucho tiempo me tope con un retrato demasiado fuerte para mi estómago. Salí de casa a mi trabajo,  recorrí el mismo camino, pero encontré algo que realmente me dio asco.

Tuve que esquivar la escena, no tenía otra opción frente a tal imagen. Era una paloma. Pero no cualquier paloma, era color gris oscuro, con un gran buche y parecía desesperada. Estaba descontrolada frente a lo que aparentemente era su comida.

Generalmente uno ve palomas en los parques públicos y están en grupos, se pelean por sus granos o pizcas de alimentos que la gente les tira. Esta paloma estaba sola, pero parecía que peleaba con decenas de enemigos alrededor. Nerviosa, tenía la cabeza hundida dentro de su tronco, como si alguien estaría persiguiéndola, a punto de sacarle su botín.

No pude dejar de mirarla y menos aún cuando me di cuenta que su manjar no era algo que todo el mundo desea y aún menos agradable, era un vómito. Por las noches, las personas que se exceden en alcohol dejan sus heridas en la vereda. Los vómitos son muestras de exceso, de no poder retener más, de hastío. Sin espacio interno para soportar más, la gente vomita.

Si se toman grandes cantidades de alcohol en un lapso de tiempo breve, puede haber envenenamiento por alcohol. El envenenamiento por alcohol es exactamente lo que estás pensando: el cuerpo está envenenado o intoxicado con grandes cantidades de alcohol. El primer síntoma del envenenamiento por alcohol son los vómitos violentos, porque el cuerpo intenta deshacerse de la intoxicación.

Ahora bien, volviendo a la paloma. Ella estaba comiendo el vómito de un sujeto que evidentemente estaba envenenado. Y esto me hizo pensar en esta escena como una metáfora de las relaciones humanas.

En ocasiones encontramos personas que se relacionan con sujetos envenenados, tóxicos o peor aún, enfermos. Éstos tienen un lastre emocional por relaciones pasadas y no han sabido superarlas, ni aún trabajarlas para no envenenar a las próximas víctimas. Estas individuos se muestras normales y superados, sin embargo son un vómito. Una mezcla de emociones venenosas a la mesa de comensales desprevenidos, palomas que caen en el vómito.

Sin embargo, la paloma me hace pensar también. Libre, con alas para volar y destreza de ave, decide caer sobre el vómito ajeno, ese lastre emocional de relaciones no resueltas. Ella, víctima, pero también victimaria, decide tomar una postura corporal para “disfrutar” de ese festín, que parece el único y último de su vida.

Algunas personas padecen del síndrome del “último tren”. Personas que piensan, creen y se han convencido que el vómito es la última chance de liberación, de encontrar a su media naranja (teoría infantil y ridícula)o a su príncipe sapo, sin embargo, esta situación las encarcela más, la media naranja termina siendo una fruta podrida y el sapo nunca se convierte en príncipe, aunque lo siguen besando.

Cuando la paloma se tiene que erguir hacia el vómito, puedo leer algunas posturas que me sorprenden: cabeza, cuello, tronco, alas, hombros (no sabía que tenían hombros las palomas) extremidades inferiores y pecho. Todo proyectado hacia delante y hacia abajo.

Según los especialistas en la psicología humana, las personas que tienen estas posturas corporales expresan afectos:

Dificultad para la acción, autoexpresión y autorrealización. Tendencia a hacerse cargo de los deseos y necesidades de los otros. Inclinación a la melancolía y a experimentar sentimientos de culpa. Típica postura de agobio, sobrecarga, abatimiento, desesperanza y culpa. Tendencia a posicionarse en posiciones desfavorables en las relaciones con los otros. Falta de sostén, estabilidad o rumbo. Expresa dificultad para los cambios. Retiene lo tóxico de las relaciones.

Paloma y vómito, ambos tóxicos. Una se apega a los ingredientes de otro. El otro se aprovecha de la falta de realización de la otra. Pareja explosiva en medio de las relaciones humanas.

Pero no todo termina en tragedia. Cuando volvía a mi casa después de un largo día, pasé intencionalmente por la vereda del vómito y la paloma. Sin embargo, ella ya no estaba, había volado. De pronto, se dio cuenta que esa relación era dañina y recordó que tenía alas, su postura cambió y se elevó. Porque las palomas han sido creadas para elevarse más allá de los vómitos.

¿Y el vómito? Se secó. Los vómitos que son abandonados tienen, algunas veces, la capacidad de darse cuenta que no pueden seguir intoxicando a las demás personas con sus lastres emocionales, con aquellas cosas no resueltas, que no le permiten ser saludables en sus contactos. Los vómitos tiene esperanza, pero muchas veces nos tenemos que alejar por un tiempo, para que fermenten, desaparezcan y se vuelvan personas.

No den a los perros las cosas santas. Tampoco echen lo más valioso a los cerdos. Ninguno de ellos sabe apreciar su valor, y lo que harán será pisotearlas y morderlos a ustedes.

El perro vuelve a su vómito y el cerdo recién bañado vuelve a revolcarse en el lodo. Sin embargo, no tienes porqué ser un perro, un cerdo o… una paloma.