Fidelidad

Fidelidad

¿Cómo ser fiel en medio de la infidelidad?

Hay personas que son más fieles a su auto que a su pareja
Sergio Sinay

Hace unas horas la bomba estalló. El director de FMI (Fondo Monetario Internacional) tiene relaciones sexuales con una mucama de un hotel. En el vuelo de regreso a su hogar, es detenido y llevado a la cárcel. Renuncia a su cargo y debe pagar un millón de dólares para salir de prisión.

Unos días antes, el ex gobernador de California, Arnold Schwarzenegger y su esposa, Maria Shriver, se separaron después que él le reveló que había tenido un hijo con una de las empleadas de la casa. El hijo había nacido hacía más de una década. Schwarzenegger emitió una declaración explicando que él le había contado a Shriver sobre la existencia del hijo después de dejar la gobernación a principios de este año. En la declaración al diario de Los Angeles, Schwarzenegger dijo: “No hay excusas y asumo toda la responsabilidad por el dolor que he causado”. La pareja anunció en una declaración conjunta que se había separado después de 25 años de matrimonio.

Unos meses antes Tiger Woods, el mejor golfista de la historia, reveló su debilidad. Acorralado por los rumores y comentarios sobre relaciones extramatrimoniales, Tiger Woods admitió, a través de un comunicado en su sitio web, que cometió “transgresiones”, por las que pidió disculpas en forma pública, en otro capítulo del escándalo que comenzó con el misterioso choque casi en la puerta de su hogar. “He traicionado a mi familia y lamento esas transgresiones con todo mi corazón. No he sido fiel a mis valores y al comportamiento que mi familia se merece. Tengo defectos y estoy muy lejos de ser perfecto. Estoy atendiendo mi comportamiento y mis fallas en la intimidad junto con mi familia. Esos sentimientos sólo deben ser compartidos por nosotros”, expresó Woods.

 

¿Cómo reaccionas ante una infidelidad?

Esta es la pregunta que realizó un Blog hace unos días y algunas de las respuestas fueron precisas, variadas y bizarras. Leamos:

–     A los gritos como la nena de El exorcista (película).

–     Como reaccioné… porque me paso… Dije: Bueno, si vos tenés derechos, yo también. Y me convertí en una verdadera perra.

–     Dejo a mi pareja, al menos por un tiempo hasta que reflexione sobre lo que hizo.

–     No la he experimentado, no sé cómo reaccionaría. Sí sé que la traición me transforma, es el dolor más profundo que puede causarme un ser querido.

–     Mal, lo mato, soy posesiva, pido sinceridad, es lo mejor tener palabra, prefiero una verdad que duela que una mentira que no me haga sufrir.

–     Apreto delete y lo borro automáticamente de mi vida, pasa instantáneamente al cuartito del olvido y lo que esta en el olvido no existe!

–     Le dije q se fuera de mi casa, hablé con el abogado y comenzé los trámites de divorcio. Creo q semejante mentira no se perdona nunca.

–     Lo descubrí, lo quería acogotar, ¡lloré, grité!¡lo reputie! lo raje esa noche …¡8 meses de casada y buscando un bebe!

–     Se la corto.

 

Cuando establecemos una relación de pareja (llámese noviazgo, matrimonio o como sea) firmamos un contrato implícito de mutuo compromiso. Este contrato tiene alguno ítems que muchas veces no son leídos por alguno de los integrantes de la pareja o, bien puede suceder también, los ha leído, pero no los cumple. Al suceder esto, se rompe el contrato establecido, ya que no puede seguir adelante sin una restitución o restauración del daño. En otras palabras, quien rompió con la fidelidad en la pareja, es culpable y la culpa, debe pagarse de alguna manera.

Ser infiel es desarticular la vida del otro. Es no ser fiel a los valores y esos valores son representados por las personas mismas. Una imagen que viene a mi cabeza es la de una biblioteca llena de libros ordenados que es, literalmente, tirada abajo. Removida y con los libros en el suelo, la persona que es víctima de la traición debe comenzar a restaurar la biblioteca. Algunas de las personas que opinaban en el Blog lo decían de alguna manera: gritos, venganza, alejamiento, dolor, transformación, mentira, borrar, divorcio, etc. la infidelidad es romper algo, tirar a la borda la construcción de una relación. Los hebreos tenían una palabra para darle significado a la infidelidad: muerte de la relación.

Según los especialistas, la infidelidad es una transgresión bastante común, que “rompe con pactos preestablecidos” y es generalmente vivenciada como una “traición aún muy dolorosa”. No obstante, en los últimas dos décadas, el rechazo social a ese tipo de conductas fue cediendo ante la proliferación de “permisos” y nuevas formas de relación. Estudios internacionales involucran en relaciones extramaritales, vinculaciones con amantes, aventuras o sexo ocasional, al 50 por ciento de los hombres casados y a entre el 30 y el 40% de las mujeres, según el estudioso de las ciencias morales Kerby Andersen.

Un estudio de UC-Adimark, por ejemplo, reveló que el 84% de los hombres de hasta 34 años condena cualquier vinculación íntima, paralela a la de la pareja. Pero esa proporción disminuye a casi la mitad al indagar en el parecer de los hombres casados de hasta 60 años. En el caso de las mujeres adultas de hasta 34 años, otro abrumador 91,6% condena la flexibilidad sexual en la pareja. En otras palabras, para jóvenes de ambos géneros, representados por un 87,5%, no hay “anuencia” para una aventura extramarital, mientras que los mayores de 35 se muestran más permisivos frente a esos avatares.

Otra estadística que ahonda en las consecuencias de esos “desvíos” afectivos revela que en los países occidentales sólo el 35% de las parejas se sobrepone al adulterio, mientras que el 65% de las parejas se separa o disuelve.

Si observamos detenidamente, son los jóvenes quienes de alguna manera condenan la infidelidad y no son flexibles a las nuevas formas de relaciones donde abundan los “permisos”. Una explicación a este fenómeno la da el neurólogo, psiquiatra y sexólogo, especializado en Oxford, Enrique de Rosa, quien explica que las nuevas generaciones, por ser hijos de padres divorciados, “han padecido más en concreto la desestructuración familiar. Por eso, cuestionan y se rebelan ante el modelo de sus padres.”

“Los adúlteros que se valen del engaño de la pareja son personas que por su propia estructura de personalidad desconocen la validez o existencia de límites. En ese sentido, son personas egosintómicas, es decir, más conectados con ellos, sus necesidades y pulsiones, y con la concreción de su propio contrato interno, que con el establecido en la pareja”, dice De Rosa.

 

La señora del libro roto

Hace unos días me encontraba en un vuelo hacia mi hogar. Después de jornadas intensas de trabajo quería estar en mi cama. Como he contado en otros capítulos de este libro, soy muy observador (con anotador en mano) de las situaciones y personas que se encuentran en los vuelos.

Esta vez, me senté cerca de una mujer que era profesora universitaria y tenía un libro en su mano. Confieso que cuando veo a una persona con un libro trató de leer el título y buscar referencias del autor. Es un vicio personal.

Comenzamos el vuelo, todo iba muy lineal hasta que algo irrumpió mi serenidad. La señora universitaria hizo algo que nunca, pero nunca, en mi vida haría. Leyendo su libro y luego de terminar un capítulo, lo arrancó. Si, arrancó el capítulo y deshojó el libro. Luego, le sacó la tapa, lomo y contratapa, ya le obstaculizaba sacar los siguientes capítulos. Traté de entender a la señora, me costó un poco y más aún cunado me despertaba con el ruido de las hojas, víctimas de su locura incomprensible.

Fue una experiencia desagradable. Sin embargo, me quedé pensando en lo que esa acción podría representar. Y pude conectarlo al tema de las relaciones. Creo que las relaciones de pareja se dan un marco de mutuo consentimiento, llamémoslo a esta relación, el libro. Con sus tapacontratapa y su lomo que asegura, de alguna manera, que las hojas permanezcan unidas. Estos elementos representan lo implícito del cuidado mutuo: fidelidad, ánimo, contención, escucha, etc.. La historia se desarrolla, historia compartida, historia que forma parte de nuestro calendario vivencial y que alimenta el libro o la relación.

La señora sacó la tapacontratapa y el lomo, esto produjo que el libro de deshojara. Comenzara a perder su fuerza y todas las hojas se perdieran en una confusión. Esto sucede en la infidelidad, la historia tiene un vuelco, una sorpresa inesperada, un episodio desagradable. Un vuelco, porque irrumpe y nos cambia la perspectiva de la relación, las reglas de juego cambian y todo se pone patas arriba. Una sorpresa inesperada, porque nadie espera esa noticia, de hecho pocos la creen, hasta que las fotos, la confesión y las pruebas inevitables se hacen presentes. Inesperado, porque tenemos otra esperanza, que la relación fluya, crezca y dé sus frutos. Ahora, se agrega al vocabulario de la relación una nueva palabra desesperanza. Un episodio desagradable, como esa fruta amarga, o esa comida que nos produce arcadas. No podemos saborear nada de lo ocurrido, porque no estamos convidados al banquete. Sin embargo, ese mal gusto, se impregna en nuestra relación y lo dulce se convierte en amargo.

Sin embargo, esta señora, luego de terminar su libro, lo tiró a la basura del avión. Y eso me dio esperanza. Esperanza de un nuevo comienzo, de un nuevo libro, con hojas delicadas y coloridas, con un cosido fuerte y permanente, con personajes que llenaran con experiencias y dulzura cada página, con una estructura que le permitiera a todo el corpus mantener el pacto de estar juntos y no permitir el ingreso de ningún personaje externo, que quizás deshoje esta aventura tan hermosa de permanecer juntos y disfrutarse en medio de la fidelidad.

 

Capítulo extraído del libro Pausa en el camino, de Gabriel Salcedo.

By |2016-11-14T13:46:57+00:00mayo 3rd, 2012|Blog|0 Comments

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